
Cansado ya de aquéllos que mienten diciendo y vendiendo que lo primero es la formación y después el resultado, ya que nada más estar el balón y los puntos en juego son los primeros que se transforman en "animales competitivos" con el único objetivo de ganar, me quedo con los únicos partidos de los últimos años en los que realmente he visto y disfrutado, muchísimo además, de ese espíritu, cercano a la utopía, que algunos compartimos y otros dicen inculcar.

Me quedo con esas personitas de 5 y 6 años que consiguen que los enternadores-formadores ayuden y no griten desesperadamente marcando jugadas y movimientos, que consiguen que la persona que arbitra se dedique a disfrutar como uno más del partido colaborando a enseñarles el juego, que consiguen que los papás en las gradas se comporten como personas y no como "ultras" que se juegan la vida en cada partido de su hijo, apoyando y aplaudiendo cualquier acción del juego independientemente del color de la camiseta, y por último, me quedo con las sonrisas y energías de esos pequeños que para los que estamos acostumbrados a la competición pura y dura, son algo profundamente emocionante e ilusionante.
Gracias pequeños!
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AE Penya Esplugues - CFS Molins 99 |
Gracias por recordar estas cosas tan aparentemente pequeñas como ellos y en cambio tan importantes, que es necesario que las recuerde alguien de vez en cuando para no perder norte aunque se persa un partido...
ResponderEliminarEnhorabuena Jacob, por tan sabias
palabras.
Sergio Fernandez